¿Los recursos soberanos del docente al servicio de quién?
Los institutos de previsión son fundamentales para los sistemas financieros a nivel global, pues forman parte prácticamente de más del 80 % del patrimonio del capitalismo financiero. Este está compuesto, además, por el patrimonio de los trabajadores. Esto confirma, una vez más, la teoría política sobre quiénes son realmente los creadores de la riqueza nacional.

Desde 1998, el magisterio hondureño, después de una lucha política de más de dos décadas, conquistó el Estatuto del Docente y su profesión se dignificó. Hoy el sistema cuenta con más de 60,000 docentes activos y aproximadamente 22,000 docentes jubilados. La conquista más importante para los docentes significó poder contar con un órgano de previsión, patrimonio del docente hondureño, destinado a mejorar la calidad de vida del gremio a través de créditos, programas sociales, garantizar una jubilación y pensión, y aportar estabilidad macroeconómica al país. Eso significa una conquista invaluable de los trabajadores y de la riqueza de la nación hondureña.
La conspiración del sector financiero y gobiernos neoliberales: la deuda heredada
Desde la creación de la Ley del INPREMA, la institución nació con un déficit actuarial. La deuda histórica se refiere al equilibrio o estabilización entre los docentes en servicio y los jubilados en sus aportes y cotizaciones. Los gobiernos neoliberales se han negado históricamente a compensar ese déficit actuarial. Cuando se creó la ley del INPREMA, en los años ochenta, ya existía una deuda histórica con docentes en edad de jubilación.

El FMI y las medidas de ajuste estructural siempre han presionado a los gobiernos, dentro de sus paquetes de condiciones, para reducir el Estado y no abrir más plazas docentes. Esta medida siempre ha tenido un impacto negativo en la institución. El movimiento magisterial y las organizaciones sociales que luchan por la justicia en el país lo saben, y por eso siempre se ha protestado y mantenido una postura contra el condicionamiento del FMI. La medida tiene un doble rasero: intervenir los fondos del organismo para condicionar el pago de la deuda externa, intervenir sobre fondos soberanos y destruir los órganos de poder de sectores conscientes de la sociedad.
El bipartidismo, después de 1998, no ha hecho más por el INPREMA que concesiones al sector financiero. Ha ampliado el sector privado, impulsando la mercantilización de la institución y saqueando los recursos del INPREMA. Las conquistas salariales han sido las únicas que han estabilizado el patrimonio y mantenido la estabilidad de la institución.
El golpe de Estado de 2009 tiene mucho que ver con la recomposición política y económica del país, consolidándose una oligarquía financiera y el temor de que un sector progresista de la clase trabajadora tuviera una proporción de riqueza capaz de disputarle el poder.
Actualmente, el patrimonio del INPREMA supera los 65,000 millones de lempiras y sus reservas superan los 400 millones de dólares.
El régimen de JOH saqueó el INPREMA
El régimen de JOH se caracterizó por la represión, el narcotráfico y el saqueo de las instituciones públicas, entre ellas los órganos e instituciones de previsión. El ascenso de JOH no solo se limitó al narcotráfico, sino también a un fortalecimiento dentro del sector financiero, con intereses en la banca. Para respaldar esas inversiones, el INPREMA compró acciones en Banrural.
El programa de inversiones que impulsó el régimen en proyectos estratégicos, como el Centro Cívico Gubernamental, involucró fuertemente a los institutos de previsión. Solo las inversiones de INJUPEMP e INPREMA superan el 65 % de participación en su construcción. El problema reside fundamentalmente en el esquema utilizado bajo el modelo público-privado, que no deja garantías reales para las inversiones del INPREMA.

El caso más extremo de las contradicciones del modelo público-privado lo tenemos en la inversión en Palmerola, de la cual el APA, como directorio, ha tenido muy poco acceso a información real. Se habla de inversiones que superan los 200 millones de dólares en inyecciones de capital posteriores, de las cuales no se detallaron las mismas, y de una supuesta ganancia del 10 % sin identificar realmente las utilidades totales del proyecto.

En definitiva, es evidente que el capital y el riesgo los está asumiendo el INPREMA, mientras el retorno de la inversión queda en manos privadas. Las contradicciones del magisterio con el régimen se acentuaron hasta llegar a la crisis por la educación de 2019, clave en su derrota política en 2021.
El gobierno de Xiomara revitalizó la institución
El gobierno de Xiomara revitalizó la institución, aumentándose al doble la cantidad de jubilados por año, ampliando su cartera crediticia y fortaleciendo sus programas sociales. Sin embargo, la intervención de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) y su injerencia convierten prácticamente en delito todo programa social a favor del magisterio.
Se opusieron a la ampliación de créditos, al Plan Concreto —es decir, consolidación de deudas— y hasta a programas sociales de ayuda frente a casos de calamidad doméstica. Sus recomendaciones siempre giran en torno a conservar capital, mantener tasas de interés favorables a los bancos, reducir costos y disminuir las carteras crediticias. Al mismo tiempo, recomiendan exponer los fondos del INPREMA a alianzas público-privadas.
Las amenazas de irrespetar la Ley de Bancos y Seguros y la Ley de Contratación del Estado frente a cualquier mejora no se hacían esperar. Está más que claro que el Congreso Nacional saboteó las reformas al INPREMA y que la Comisión Nacional de Bancos y Seguros, al no existir un mercado diversificado ni una bolsa de valores fuerte por el tamaño de nuestra economía, considera a los fondos del magisterio como un objetivo estratégico.
Los docentes poseen una institución de interés estratégico para la nación, que conserva no solo la estabilidad del gremio, sino también parte importante de la riqueza nacional.
Un programa de inversiones en energías limpias y un enfoque orientado a preservar las finanzas de la institución es la herencia que dejamos en la administración anterior.
El retorno de “La Racha” y el peligro del saqueo
Hoy la institución requiere una inversión pública saludable y mecanismos de inversión sanos para proteger su patrimonio. Pero en menos de cien días, “La Racha” propone volver a los fideicomisos, partir el patrimonio del INPREMA y entregarlo a los bancos como pastel, comprar bancos en quiebra recuperando sus pérdidas y financiar inversiones público-privadas donde el INPREMA asume los costos y las ganancias quedan en manos privadas.
Se profundiza el saqueo. Se estima que nuevos fondos del INPREMA podrían destinarse nuevamente a Palmerola, directamente a las ganancias de sociedades anónimas y nuevas inversiones privadas. Esto genera incertidumbre y alerta dentro del magisterio nacional.
Con todo el peso que representa este patrimonio, el pueblo hondureño debe saber que el futuro del país está en juego. El plan es saquear al pueblo y sus instituciones. La retórica de que destruir una institución de este tamaño solo afectaría a los jubilados es equivocada. El peso de sus reservas dentro del Producto Interno Bruto puede afectar el patrimonio de la economía real y la estabilidad financiera del país.
La pregunta es si creemos que vale la pena luchar por el INPREMA, porque en el fondo es lo mismo que preguntarnos si vale la pena luchar por el país.

