Llegué a China en septiembre de 2025 con muchas expectativas, pero también con la incertidumbre de comenzar una nueva etapa en un país completamente diferente al mío. Para mí, llegar desde Honduras hasta China significaba mucho más que viajar a otro lugar: significaba enfrentarme a un nuevo idioma, una cultura diferente y una forma de vida que, en muchos aspectos, era completamente nueva para mí. Hoy, después de haber vivido un año en Beijing y de comenzar una nueva etapa en Kunming, puedo decir que esta experiencia se ha convertido en una de las más importantes de mi vida.

Durante mi primer año viví en Beijing, donde estudié el idioma chino. Aprenderlo fue un reto que me enseñó la importancia de la paciencia y la constancia. Cada palabra nueva y cada conversación que lograba mantener representaban un pequeño logro. Poco a poco, aquello que al principio parecía extraño comenzó a convertirse en parte de mi vida cotidiana.
Una de las cosas que todavía me sorprende de China es el nivel de desarrollo tecnológico y cómo la tecnología forma parte de la vida diaria. Hasta el día de hoy, prácticamente nunca he utilizado efectivo para pagar algo desde que llegué. El celular se convirtió en una herramienta indispensable para realizar pagos, movilizarme y realizar muchas actividades. Incluso aprendí una regla que parece sencilla, pero que aquí se volvió muy importante: siempre hay que llevar el celular cargado. Puede parecer gracioso, pero cuando gran parte de tu vida depende del teléfono, quedarse sin batería puede convertirse en un verdadero problema. El transporte público también ha sido una de mis partes favoritas de vivir en China.

Siempre me ha gustado utilizar el transporte público, pero en Beijing descubrí un sistema de metro y autobuses moderno, práctico y eficiente. Al principio podía parecer complicado movilizarme por una ciudad tan grande, pero con el tiempo aprendí a utilizarlo con confianza y terminé disfrutando cada recorrido. Aquellas salidas se convirtieron en pequeñas aventuras. Mis amigos provenían de diferentes partes del mundo y, aunque teníamos culturas e idiomas distintos, terminábamos compartiendo momentos que hoy considero algunos de mis mejores recuerdos en China. Estas experiencias me enseñaron que nuestras diferencias no necesariamente nos separan; muchas veces son precisamente las que nos permiten aprender unos de otros.

También recuerdo con mucho cariño mi primer Año Nuevo Chino. La cafetería de mi universidad en Beijing organizó un almuerzo gratuito para los estudiantes, con una gran variedad de comidas tradicionales. Recuerdo encontrar tantos platos diferentes que no sabía por dónde comenzar, en dicha actividad también aprendí la forma en la que se realizan los dumplings. Más allá de disfrutar la comida, lo especial fue poder vivir una tradición china desde dentro y compartirla con otros estudiantes. Ese día comprendí que conocer un país significa también conocer sus tradiciones, costumbres y formas de celebrar.

Después de un año en Beijing, ahora vivo en Kunming, Yunnan. Esta nueva etapa me ha permitido conocer otra faceta de China. Es una ciudad más tranquila y tradicional, con una gastronomía que me ha sorprendido muchísimo.
Esta experiencia también me ha demostrado que China es un país enorme y diverso, y que todavía tengo mucho por descubrir. Ahora estoy a punto de comenzar mi carrera de pregrado en China. Cuando pienso en todo lo que he vivido desde septiembre de 2025, me doy cuenta de cuánto ha cambiado mi manera de ver el mundo. Llegué con la intención de estudiar chino, pero terminé aprendiendo mucho más: aprendí a adaptarme, a ser independiente, a valorar otras culturas, a crear amistades más allá de las fronteras y a apreciar las pequeñas experiencias de la vida cotidiana. Mi experiencia en China todavía está comenzando. Beijing me dio un primer acercamiento a una sociedad moderna, dinámica e internacional; Kunming me está mostrando una China diferente, más tradicional y llena de nuevas experiencias. Hoy puedo decir que China no es simplemente el país donde estoy estudiando; es un lugar que ya forma parte de mi historia.

